FRAGMENTOS

Óleo sobre papel, 80 x 40 cm

En esta obra, el retrato aparece atravesado por una trama de veladuras y fragmentos que interrumpen la lectura directa del rostro. Lejos de ocultar por completo, estas capas tensan la imagen y convierten la figura en un territorio de revelación parcial, donde identidad, memoria y apariencia se construyen desde lo quebrado. La mirada, precisa y luminosa, emerge como un punto de resistencia dentro de una composición marcada por la fragilidad y la interferencia.

El fondo rosado intensifica la escena y sitúa la figura en un espacio de alta carga emocional, donde la delicadeza cromática contrasta con la sensación de fractura. La obra propone una reflexión sobre aquello que se muestra y aquello que permanece velado, entendiendo el retrato no como una superficie estable, sino como una construcción sensible atravesada por capas, tensiones y huellas. En esa condición suspendida, la imagen adquiere una belleza inquietante, casi vulnerable, pero nunca pasiva.